domingo, mayo 01, 2011

Del amor y paz, a la ignorancia. De la Ignorancia, al fanatismo.

Existe en Pachuca un lugar que me prefiere por sus hamburguesas, De Sam, atrás de prepa uno...exacto, esa carnita rica cocinada al carbón.
Pues, la verdad es que el cocinero se parece a Bob Esponja y perdón pero, yo le creo a Bob Esponja.

Uno ha de creer que esos lugares donde están atiborrados de fanatismo ya no existen, pero sí.

Se contrapone terriblemente lo buena que es su hamburguesa clásica con la cantidad INMENSA de letreros pro Jehová. Pero como nosotros somos bien pinches tolerantes, nos dispusimos a cenar unas cangreburguers.

Iker se asombra de que haya dos enormes carteles que mencionan a dios y acto seguido llama su atención un colgante con una copa simbolizando lo prohibido y me pregunta porqué, seguramente los dueños saben -dije-
Y le pregunta a un empleado ¿porqué no se puede beber? y el empleado responde:-No sé, debe ser la religión del patrón.

¿Qué es religión? -pregunta Iker-Y yo me quedo callada, porque yo también quiero saber.
-No sé. bueno, yo no soy de “esta” (se excusa el empleado)
¿Y porqué no se puede beber?
-Es que beber es malo.-dice el empleado-
Pero mi mamá bebe vino [tinto] con sus amigos y ellos también beben y no son malos.

-Bueno -el empleado me mira y yo lo miro- es que… ¿tú de que religión eres? -pregunta el empleado a Iker, dispuesto a todo por encontrar una analogía que lo salvara-

-¿Qué es religión? -pregunta Iker por tercera vez
-El empleado se juega las manos, me mira, pero yo no voy a intervenir; demasiado hago ya con tolerar sus letreros fanáticos y todo por una suculenta hamburguesita al carbón. Ni qué decir de la música cristiana…

Cuando venga el dueño, le preguntas ¿sale? -dice el empleado, abandonando la batalla-
¿Y dónde está el dueño? -pregunta Iker
-No, no sé.
-Oye, ¿dios está aquí? -pregunta mi hijo ateo-
Sí, sí está. -responde el empleado-

-Y si está, ¿porqué estás nervioso?
No, no estoy. Jajaja

El mesero se da media vuelta y sigue en su labor de atención, mientras Iker bebe de su lata de refresco que ha sido permitido como capricho espontaneo diciendo: lo bueno de estas hamburguesas es que sí dejan que la gente beba coca-cola por ser el día del niño.


Yo ya ni digo nada, las imágenes lo dicen todo. El no saber de los creyentes. El nivel intelectual de sus charlas, el modo de limitar y asustar. Pobre mesero, pobre mesero, pobre mesero. Escribo esto mientras me observa de reojo desde la puerta.




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