Hoy mientras pensaba en mi hijo, me puse a pensar en quién soy yo.
Enseguida me vinieron a la mente ellas, mis abuelas, mi madre, la madre de mi abuela, pero no, no quiero saber quiénes fueron ellas, necesito saber quién soy yo, sin ser hecha a molde de matriarcas.
Pienso en mi y pienso en mi padre. 31 inviernos después las posturas se deciden.
Un día le dije a Iker a tono de confesión, que yo también quería más a mi padre.
Que mi madre una santa, inteligentísima, dadora, mártir, enorme, elegantísima, dama.
Pero que yo quería más a mi papá y que eso no estaba mal. Que nunca está mal, por que todos podemos amar en la medida que lo deseemos a quien elijamos. Que a mi me bastaba con amarlo como lo amo (a Iker). Que él es el gran amor de mi vida y que confío en el llamado que tiene nuestra sangre y nuestro amor y nuestro lenguaje encriptado. Eso le dije. Así que al pensar en quién soy, se me inclina el pensamiento a mis abuelas, a mi madre, a mi padre y a mi hijo, pero en ninguna de esas posturas aparezco yo, o un adjetivo que me defina. Sigo pensando ¿quién soy? Ya no de donde vengo, ni a donde iré. Quién soy, en momento presente. En cohesión presente de células generacionales, invernales, fantasmagóricas, recuerdos sin rostros, sueños de infatigables angustias, recuerdos que parecen alucinaciones acerca del capitán américa y un gran perro negro llamado Sayra o Sandy o ... (¿por qué carajos le ponen a los animales nombres de humanos? ¿por qué tanta ordinariedad?!!) Quién soy yo, ya no recuerdos, quién soy antes de que ya no sea, antes de derretir el futuro, entre pipas y sonrisas de quimera.
Sigo con el Jazz, acá, enviando un sms, con un ambiente místico de invierno, de aire, ¡¡de jazz!! Miles Davis – Ruge dice en sonrisa cósmica: “Hoy el enano duerme contigo, que el enano no vaya a tener frío estando contigo. Que el enano, no tenga frío nunca”
Sigo puliendo mi habitación, poniendo flores, sacudiendo el polvo, sonriéndole al espejo, ¡hoy Iker duerme conmigo!
0 Hojas en el viento:
Publicar un comentario en la entrada